El absentismo sale en casi cualquier conversación con empresas logísticas e industriales. Complica la planificación, sobrecarga a los equipos que tienen que cubrir los huecos y acaba notándose en la operativa y en los costes. Por eso quisimos dedicarle una jornada propia en el Espacio Xplora Ibercaja, «Gestión del Absentismo: Retos, datos y estrategias en el sector logístico e industrial», que organizamos junto a Randstad.
Nos llevamos mucho más que cifras. Nos quedamos con dos ideas que se complementan. La primera es que los datos son imprescindibles para entender el absentismo, medirlo y anticiparse a él. La segunda es que no bastan: para reducirlo de verdad hay que mirar también a las personas y a cómo se gestionan los equipos.
Entender el problema con datos
Juan Ramón Benito Villena, de Randstad, presentó una radiografía muy clara del absentismo en el sector. Explicó cómo pueden aprovechar las empresas sus propios datos para detectar patrones y actuar antes de que el problema crezca. Su intervención sirvió de marco para el resto de la mañana: no se puede gestionar bien lo que no se mide.
Detrás de cada baja hay una persona
El doctor José Millán Acosta, de Q-ready by Quirónprevención, llevó la conversación al terreno humano. Recordó que detrás de cada baja hay una persona y explicó cómo acompañarla con método. Parece una idea sencilla, pero obliga a replantearse cómo se gestionan muchas situaciones en el día a día de una empresa.
Lo que funciona en la práctica
La parte más práctica llegó con dos empresas que contaron su experiencia en primera persona. Tomás Ramos, de ArcelorMittal, y Fabio Furukawa Marconi, de Atlas Proyectos Informáticos, compartieron las medidas que les han dado resultado en sus organizaciones. Es el tipo de intervención que más valoran siempre los asistentes: ejemplos reales, de empresas con retos parecidos a los suyos, que cualquiera puede llevarse y adaptar a su propia realidad.
Una conversación que siguió en el café
La jornada terminó con un café networking que se alargó un buen rato, y eso casi siempre significa que el tema interesa. Entre los asistentes había muchos profesionales que conocen de cerca la situación del sector, a los que les preocupa y que quieren mejorarla. Esa implicación es, seguramente, lo mejor que nos llevamos. Con personas así, el cambio empieza a ser posible.
Gracias a Randstad por organizar la jornada con nosotros, a los ponentes por su claridad y generosidad, y a todas las personas que nos acompañasteis. Desde ALIA seguiremos abriendo espacios como este, en los que el sector comparte lo que sabe y avanza unido ante los retos que tiene por delante.
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